Danza Contemporánea                                           

  Los orígenes de la danza contemporánea empiezan a finales del siglo XIX. Cuatro bailarines, los norteamericanos Loie Fullery Isadora Duncan y los europeos Rudolf Von Laban y Mary Wigman, sintieron demasiadas restricciones al ballet para expresarse.

 

Utilizando los ideales del antiguo arte griego, se inspiraron las formas más naturales de la danza. Utilizar el cuerpo humano como un instrumento de expresión emocional fue la forma natural que llevó a Europa a crear un análisis científico del movimiento humano: la labanotación. Se basaba en una notación geométrica que enseñaba cómo, a la estirarse o agacharse, el cuerpo se ajustaba en un espacio. Esta técnica se sigue utilizando para estudiar y enseñar danza contemporánea. También pueden observar el juego con el peso del mismo cuerpo y el contraste de posiciones cerradas con abiertas.A diferencia de los coreógrafos de Ballet, que tienen un lenguaje codificado de pasos, los bailarines contemporáneos crean su propio lenguaje, con el que se hace necesario, que el coreógrafo sea el que baile.

 

La creación del lenguaje de danza, implica un estudio profundo del movimiento del cuerpo y el desarrollo de teorías. Es usual que se utilice la dinámica física que gobierna los movimientos, además de la ley de la gravedad y su papel en el movimiento.Se considera además, la respiración y sus principios, la columna vertebral y su anatomía. Puede ser utilizado fuera de las tradiciones culturales de danza como fuente de inspiración.El uso del espacio es muy diferente de el tradicional del Ballet, que exige al bailarín situado frente al público y en relación al escenario.

 

Los bailarines contemporáneos mantienen una orientación multidimensional dentro del ámbito escénico. Utilizan todas las dimensiones del espacio y se suelen posar de perfil o de espaldas al público, no siempre van estirados y realizan movimientos a tierra o sentados. El peso corporal es un factor importante de danza contemporánea, a diferencia de el ballet clásico, que las figuras parecen que carecen de peso.